Tono

A lo largo del año 2017 nos hemos propuesto escribir sobre la relación entre el cerebro y la música. No son temas fáciles, en especial si se quiere eludir las referencias a la neuroanatomía funcional. Estos temas que estuvieron «muy de moda» entre el 2005 y 2015. He observado un descenso en la producción teórica e investigación en la neurociencias aplicada a la música en este último lustro, en parte porque los avances fundamentales  en este campo suceden rápido al principio y luego hay que hacer crecer exponencialmente el esfuerzo para ampliar una pequeña área de conocimiento, bien porque las técnicas de neuroimagen son de muy difíciles acceso y costosas. Es un campo maravilloso, una área de conocimiento que nos acerca a la grandeza de la música.

Este post tiene relación con time relación con los tonos, con  las sensaciones auditivas básicas con las que trabaja el cerebro si lo cual no tendría sentido plantearse por la música como algo mas amplio. Son los bloques sobre los que se levantan las estructuras de la música.

Llevamos más de una década con la lectura concienzuda de textos que describen la actividad cerebral relacionada con la música como dimensión compleja. Nos interesamos por estos temas a raíz de los estudios de evaluación de la publicidad, lo quemas tarde entraría en la amplia categoría de  neuromarketing. Para nosotros es simplemente una forma primitiva de ingeniería social.  Bajo el nombre de otra empresa fuimos el primer grupo de investigación  en  España en utilizar las primeras pantallas de la empresa sueca Tobii de «tracking visual» y «análisis de respuesta «tonomuscular» y dermotermal». En la actualidad preparamos investigaciones para terceros con el uso de esta tecnología  «glasses eyetracking» . A diferencia de la aplicación del saber neurológico orientados al consumo o de la prospección social los temas relacionados con la música son una pasión, un objetivo en si mismo. Por otro lado, se puede investigar la conducto de un grupo de consumidores y determinar su «infonoma» con técnicas de investigación psicofisiológica sin tener grandes conocimientos de neurociencias. No es el caso de música.

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Respecto a la música investigadores como E. Peretz o R. J. Zatorre, S. Koelsch o D. Levitin han sido un fuente de información para hacer frente a nuestra curiosidad por desentrañar el sus componentes último, asunto que estamos muy lejos de comprender por nuestra parte. Por fortuna, los temas cerebrales vinculados a la música esde la interpretación de los estímulos auditivos, la compresión musical, los efectos emocionales, el significado, y la producción de música tanto de los cerebros amateurs como profesionales, su neuropsicopatología de sonido, o sobre la línea evolutivas  de la música y su relación con el lenguaje verbal y no verbal… ], han sido objeto de una muy correcta divulgación científica a través de obras como las del tristemente desaparecido psiquiatra O. Scaks: «Musicofilia»  (2009), antropólogos cognitivos como Steven Milthen: «Los neardentales cantaban rap» (2007),  o investigadores experimentales como D.Levitin, «Tu cerebro y la música. El Estudio Científico de una Obsesión Humana» (2006). En cuanto a las neurociencias en España tenemos de dos personalidades implicadas en la difusión de estos contenidos: Eduard Punset y en un plano menos mediático  el neurobiólogo  Jose Ramón Alonso.   

Para mi es muy difícil escribir sobre estos temas por no encontrar el punto de equilibrio entre el saber especializado que hemos adquirido poco a poco  y la divulgación general de estas ideas sin caer en generalidades. Ignoro mucho aún. En estos temas siempre estamos «en  formación», muy lejos de comprender qué es la música en términos de la neurobiología. Dada mi limitación, porque no soy un investigador especializado en música y me considero persona movida por la curiosidad filosófica en estos temas – para mi es más fácil caer en el error de la descripción compleja que la más sencilla. Esto no es bueno. Los que no sabemos suficientemente sobre un tema a menudo cometemos el error de presentar las realidades estudiadas bajo un enfoque super-complejo. Las personalidades destacadas de cada campo pueden presentar los contenidos de la forma más sencilla, sin perder lo esencial y trasladar en el mismo acto una sensación de facilidad. Le pido excusas si en esta serie de post no logro ser suficientemente claro.

Hace unos meses trato de escribir sobre un problema: (i) ¿Existe una código de tonos universales identificable e invariante para cada miembro de la especie humana?, (ii) ¿Dentro de la experiencia musical universal existen tonos musicales recurrentes?, (iii) ¿Es el dodecafonismo, u otros sistemas armónicos formales, un variante de la capacidad universales  vinculadas a los tonos o es un simple juego lingüístico transportado a la música? Tengo en mi mesa mientras redacto este post decenas de esquemas y decenas de textos científicos sobre el tema y me siento incapaz de escribir con suficiente claridad sobre ellos. Imagino que aún no he alcanzado las 10000 horas necesarias para hacerlo. Lamentablemente este principio no explica la genialidad aunque si la familiaridad cognitiva. Vamos a intentarlo a nuestro estilo. Todas las afirmaciones del post pueden ser respaldadas con investigaciones neurocientíficas actuales.

Las tres preguntas del anterior parágrafo se refieren a la misma realidad neurobiológica: (i) qué es un tono, (ii) cuándo pasa a ser un timbre, (iii) en qué momento se construyen los cerebros la experiencia dinámica de la melodía, o (iv) cuándo y dónde crea las relaciones de altura entre los tonos, percepción politonal que llamamos armonía. En una pregunta, ¿Existen códigos armónicos más naturales que otros? Estos interrogantes pueden ser acotados por las neurociencias aplicada a la música. Para no hacerle esperar la respuesta es negativa. No existen un modelo de música privilegiados biológicamente en mayor grado que otros. Todos usan las mismas capacidades innatas para presentar al cerebro una variedad amplia de sonidos que usan como material el sonido tabulado en tonos, es decir sementar el sonido en unidades discriminables por cualquier humano. Un tono es una unidad sensorial básica con la que el cerebro representa y segmento en sonido. Sospecho también que además de segmentar el sonido en unidades útiles en el cerebro también aportan las categorías mentales esenciales para referirse al sonido como alto – bajo, fuerte – débil, frío – caliente y otras distinciones dicotómicas por el estilo. Con la adquisición del lenguaje en el aprendizaje de un humano lo que hacemos es asignarle una palabra al concepto previo. Los mismo sucede con los colores. Existen lesiones cerebrales en la zona paraventricular del lóbulo temporal que pueden disociar la experiencia del color del nombre que se le asigna, por ejemplo el síndrome conocido «anomia cromática». Se reconoce el color con la propiedad de que es capaz de nombrarlo acertadamente.

Muchas personas confunden la capacidad para escuchar o producir música con los sistemas formales que la representan, los denominados lenguajes musicales. Como he explicado en otro post, a veces cometemos el error de considerar que la música es un caso especial de la capacidad humana general para manejar sistemas lingüístico articulados, sonidos puestos en el orden correcto gracias a las leyes de formación y combinación de la que la música es sólo una manifestación más. En estas teorías la música se supedita al lenguaje, e incluso en la evolución humana se sitúa la aparición del lenguaje como anterior a la música. Ambas concepciones son como mínimo controvertidas, y respecto a la segunda todo apunta a que es además falsa.  La inteligencia lógica interviene en la música sin ser un subproducto de ella.  Esas leyes universales del pensamiento existen en la música independientemente de otras campos de la cognición humana. La inteligencia mide el grado de eficiencia. La música es en si misma  una modalidad de pensamiento no verbal.

Tenemos tonos como elementos primitivos. Cada tono expresa en su biología unas distancias matemáticas exactas respecto a los demás. Nuestro cerebro organiza el sonido en grupos de tonos según frecuencias y les dota de un grado de presencia especial en el cerebro. Todas las culturas consideran tono fundamentales. Puede ser que la estructura tonal, la sucesión de tonos que se va a considerar como fundamental para el grupo social sea diferente, pero cada tono independiente es el mismo para todos los humanos. Las relaciones de intervalos entre lo tonos predilectos son también invariantes. Lo acertado es considerar que la variedad de músicas y sistemas musicales complejos son usos culturales construidos desde una base universal.

El sonido es sementado en tonos por medio de una muy compleja maquinaria neural. ¿Aquí acaba todo? No.  Lo que si podemos hacer es introducir culturalmente los tonos dentro un escenario formal artificial que los agrupe. La tipología de artefactos formales para expresar la música son múltiples. El hemisferio izquierdo verbal-lingüístico es muy competente en este tema.  Lo que ocurre es que el balance entre las competencias entre los hemisferios derecho – no verbal y emocional – y el hemisferio izquierdo (verbal, rítmico y lógico) son diferentes en cada caso y época. el hemisferio izquierdo introduce un carácter formal al mensaje musical. No obstante, el mensaje de la música se encuentra en el hemisferio derecho, relacionadas con un estilo «pensamiento borroso y lateral» y un modo de organización de la información muy distinta al lenguaje hablado. Es por esto que el mensaje de la música no se designa, se siguiere. Hay que tener muy claro es que que no podemos inventarnos un tono nuevo más allá de la experiencia primitiva topológica establecida en las área conocida como giro de Heschl y otras anteriores.

Expuesto estos datos iniciales vamos a responder la pregunta inicial. Es cierto que los comportamientos y valoraciones de los grupos sociales son un factor importante a la hora de convenir o no convenir (o definir) si la música «A» más natural que la «B». Las dos posibilidades (i) son igualmente naturales porque implicael uso de los tonos como material primario aunque (ii) distintamente convencionales por el uso de sistemas formales artificiales para expresar la música, que al final son meras convenciones académicas para responder a las demandas de la sociedad, a cada perfil histórico de sociedad, una suerte de significado extra socialmente compartido que añadimos a la experiencia privada de su sujeto. No hay que olvidar que en ambos casos la música explora el significado profundo no lingüístico y la forma adquiere un papel limitado en este dimensión fundamental. No hay sistema formal musical que cambie el perfil psicológico de un acorde menor respeto al acorde mayor natural por mucho que establezca reglas sintácticas para su uso. La mente musical, lo esencial de ella, es muy estable,  el resto son convenciones. Ese significado básico y primitivo requiere de la presencia tonal, e intervalos matemáticos de los mismos, como piezas de un juego por momentos aisladas por un cerebro normal, cuyo mensaje es siempre una combinación potencial de ellos. Poco importa el código lingüístico social concreto en el que se traspone la idea musical. En los análisis musicales  de tipo formal el analista puede descender en la búsqueda del significado con una cadena de razonamientos ligados a las sintaxis formal musical. Debe sabe que en algún momento ese ejercicio formal del significado se encontrará con  el núcleo borroso de la creación, el original hito cognitivo que ha disparado más tarde el ejercicio de precisión formalista. El uso e los lenguaje musicales permite explorar el significado aunque no reducirlo.

¿Podrías decirnos algo acerca del núcleo creativo no lingüístico de la música? Uff … Prioridad de la perspectiva gestáltica – holista. Lo que importa de la música es el trazo, la línea de sucesos  – o sensaciones individuales – interpretada como un todo dónde la memoria inmediata desempeña un rol importante en la percepción musical. La especial intensidad del sonido como tono aislado, su comportamiento breve y detallado respecto a las sensaciones visuales ( con mayor duración por la persistencia del estímulo luminoso desencadenante ) prácticamente determina el modo de operar del cerebro musical. Un despliegue de estímulos acústicos que se enmascaran y reemplazan a en milésimas de segundos. en la experiencia musical el recuerdo inmediato juega un papel tan importante como la escucha inmediata. El significado de la música tus predicciones. Implica también un tipo de consciencia sonora «indeterminada». En cierto sentido la música es lo que anticipas junto a la vivencia. La mente musical es susceptible de mayor cantidad de entremamiento por lo que las experiencias musicales pueden ser divergente más allá de su núcleo básico. Las características del almacén sensorial acústico es otro factor que impone sus reglas en la experiencia musical.

Sea lo que sea el significado implica casi toda la actividad global del cerebro. Un fluctuante mundo de patrones musicales que se adaptan a nuevos estímulos perceptivos y condiciones cambiantes del ambiente. Representan propiedades del mundo respecto a la persona, y su entorno social y natural. el significado e la música no es una inversión, se corresponde con el mundo. Tema muy complicado. Aquí algunas ideas sueltas: una imagen mental construida con sonidos. Un caso especial de ella, una imagen mental construida sobre una sucesión musical de sonidos en los que se expresa una cierta forma de comprensión de la realidad y de la posición que ocupas como sujeto, inexpresable por otra medio. Cada matiz de la música describe un hecho del mundo en el que estás involucrado y conectado. Información sobre el torrente subjetividad que se ajusta a la realidad más como imagen intuida que como descripción objetiva. Una imagen intuida puede más veraz que una imagen descriptiva. Tu posición como individuo, la de tu grupo social reconstruida sobre un flujo impresiones sonoras articuladas musicalmente. Cogniciones que se reemplazan unas a otras cuyo mensaje se encuentra tanto en las transiciones de impresiones sonoras – melodía- como en el material sonoro superpuesto -armonías-. La cualidad del modo tonal elegido, las representaciones que sostienes, aporta una dimensión que emocional penetra – o señala – la realidad de diferente forma a otra escala tonal. Por otro, sea lo que sea el significado de la música, no viene de más comentar que el mensaje musical se entremezcla con el sistema visual y con el sistema motor pricipalmente. Posiblemente no se pueda separar del todo la experiencia musical del resto de claves utilizadas por el cerebro para comprender el mundo en el que vive.

Cuando hablamos del mensaje profundo de la música nos referimos a estas representaciones no verbales, impresiones sonoras que describen la realidad. Necesitaríamos abandonar el lenguaje para acercarnos a la realidad de la música. Tenemos que conformarnos con metáforas. Expresión creativa sobre el mundo en el que los elementos son invisibles. El silencio juega un papel expresivo sin parangón equivalente en otras aproximaciones a la realidad. ¿Arte o un tipo especial de representación objetiva de la realidad? Si después de esta ráfagas de ideas y metáforas generales sobre el significado de la experiencia musical sigue sin tener claro que es el significado de la música entonces se encuentra en el mismo punto que nosotros.

Cinco tonos y sus semitonos, ocho tonos y semitonos, treinta y dos tonos y semitonos, una cadena infinita de microtonos de tono, modos de tono … , en cualquier caso la música necesitará de unidades universales que llamamos tonos claramente identificables. ¿Cómo reconocemos un tono natural?  Necesitaremos exponer los mecanismos biológicos: captar una regularidad en la sucesión de pulsos acústicos, cuya frecuencia se corresponde con el número de veces con que se muestran los estímulos en el órgano de Cortí que recibe información del epitelio ciliar en el oído interno. Artificialmente podemos crear una serie amplísima de sistemas formales tonales. Cada uno de ellos no es un avance en la música, constituyen una reglas de expresión con valor social, una especie de mecanismo para expresar un mensaje musical.  En la escala Hirajōshi con las C-E-F♯-G-B cada nota es una experiencia tonal previamente bien acotada en el cerebro de cualquier humano formado en Japón. El compositor agrupa una serie de tonos, de una cierta forma entre muchas posibles, porque es una combinación funciona como una red que atrapa experiencias profundas más allá del propio lenguaje musical, como una forma de vincular del fondo subjetivo e inconsciente de su tiempo histórico tal como es vivido con un cerebro dotado de capacidades innatas y universales. El miedo innato se expresa con unas u otras reglas técnicas. El pensamiento musical parte de relaciones simples o complejas entre tonos y representa el mundo, es una cognición entre humanos.

Los tonos pueden ser instrumentalmente variados o alterarlos con el vibrato o conectarlos con un portamento sin que se pierda la experiencia primaria del tono. Este hecho de persistir es lo que permite identificar un tono de un ruido recurrente en otra frecuencia. No hay cuartos de tono sin tono del que dependan. La gramática universal del tono del área sensorial primaria del lóbulo temporal, la cual podría identificarse en una ruta específica que va desde la activación del epitelio ciliar en el oido interno hasta la activación de las áreas de la corteza primaria del lóbulo temporal, las áreas de 41, 42 y 52 de brodmann. La señal auditiva se revela hasta siete veces entre diferentes cuerpos celulares que no voy a mencionar. Luego el tono adquiere más capas de significado en su relación con (i) el sistema límbico, (ii) con el flujo de la memoria de trabajo, poco a poco se tiñe (iii) con la semántica del sistema de creencias consciente, (iv) con las áreas de cerebelo y corteza frontal relacionada con la ejecución y planificación motora, (v) adquiere sensación de flujo y unidad a través de hipocampo y la corteza cinglada. Créame si le comento que estamos mencionando muy de pasada las estructuras neuronales de la corteza cerebral implicadas en la ideación musical. El núcleo del significado de una melodía implica tonos y un orden de pensamiento superior de naturaleza inconsciente. Tu voluntad no crea la música, es arrastrado por secuencia de tonos en mente que tienen un significado incomprensible en términos del lenguaje. Los procesos de aprendizaje por condicionamientos pueden hacer que el significado profundo desaparezca y que una melodía queda relacionada con una marca comercial o con una experiencia vital. Aún así la versión original del significado permanece latente.

Analogía. Imagina a un niño que silba una melodía tonal simple y Alban Berg «seriando» al piano el mismo tema. Ambas serían formas de exploración de un mismo contenido primitivo inexpresable por el lenguaje verbal humano. Lo que hacen los sistemas formales en musicales plantear algoritmos que permiten explorar la idea musical previa. La forma no crea contenido. Añadir capas de procesamiento extraordinarias a los sonidos primitivos no altera el núcleo mensaje profundo – prelingüístico del lenguaje. Todo lo más podríamos afirmar que lo explora y lo compone. Componer es una palabra esencial, un acto que pone sobre la pista de la naturaleza esquiva de la música. Puedes crear un mundo armónico sorprendente y original como la maravillosa obra de G. Scelci, crear tramas de tonos muy exigentes para tu inteligencia lógica sin que puedas ocultar descarta la dimensión a-lingüística pura. Para más detalle, precisar que la expresión de una idea musical no verbalizable que describe alguna relación con el mundo. Esta experiencia profunda es trasladable a toda comunidad humana sólo con la música. Tu hemisferio derecho le interesa la expresión musical misma, no la instrucción formal añadida por el hemisferio izquierdo. Esta circunstancia es el secreto de la melodía: una afirmación sobre el mundo, a menudo sin mediación de palabras, sobre la que podemos establecer verdad o falsedad, sobre la que podemos añadir una respuesta emocional y afirmaciones con sentido sobre el mundo. ¿Entonces la música describe la realidad? Si. Los tonos, la intensidad de los mismo, su duración, la reiteración de los mismos, la simultaneidad o fluidez, el ritmo y altura de los tonos son los bloques innatos con los que lo logramos.

La expresión musical describe el mundo más allá del lenguaje, trasmite una verdad revestida de emoción sin que se reduzca a ella, revela una preferencia, una visión reconocible aunque sutil. La música impone su mensaje en el código universal más primitivo de las especie humana. La música es anterior al lenguaje. Si tu escuchas música de opera medieval de Japón, o koto afinado en la escala Hirajōshi, un ejemplo del que ya ha sido comentado en otro post, hay una parte del mensaje que se te escapa por no ser japonés en un momento histórico concreto, sin embargo, como construcción musical en si misma te informa fundamentalmente de cuál fue la vivencia primitiva de su compositor en su siglo, y detrás de ella de los ciudadanos de la época.  ¿Puedo conocer el significado de una obra renacentista sin haber vivido en ese tiempo histórico? SI, aunque parcialmente. El código de sonido del pasado programa tu cerebro para reproducir el significado de esas vivencias en un escenario estables. Posiblemente esto explique nuestro interés por formas de música alejadas en el tiempo o separadas culturalmente.  La música es la primera de las artes y posiblemente también la mejor forma de retrovisión en antropología. Ahora bien, desde el momento que escribas o racionalices tu experiencia musical ancestral se pierde el vínculo con el pasado. Esto es muy sencillo de explicar: la música sólo es música cuando se escucha o se interpreta  si ha sido aprehendida. La música puede ser también recuerdo activo, evocación del sonido en la mente.

Un matiz.  ¿Todo el significado de la música es atemporal, en el sentido que se dejan influir muy poco por el contexto de vivencias rápidas?. No, sólo el núcleo primitivo que no es verbal se revela como estable. Con respecto a la información del contexto rápido el mensaje profundo de la música es difícilmente modificable. Este tema es complejo y se corresponde con la forma en que evoluciona el mensaje musical en el tiempo. Existen todo un campo de elaboración posterior en las que se interpone un código lingüístico musical convenido, establecido por consenso o por «la estética de los tiempos», por las academias e instituciones de enseñanza, que forma parte del componente no primitivo del lenguaje, a modo de revestimiento. Hay que tener en cuenta que esta dimensión cultural y técnica de la música no subsiste sin el mensaje primitivo no verbal. La evolución de las formas musicales, el paso del tiempo y evolución de las estructuras armónicas, la mejora instrumental lo que hacen es explorar las posibilidades expresivas del núcleo esencial invariante, una parte secundaria expresable de formas muy variadas. Las grandes o pequeñas formas musicales coinciden en su origen, difieren en la manera de explorarlas y expresarlas. Dicho de otra forma más sencilla: usted tiene muchas formas culturales para expresar el dolor si bien las circunstancias de provocan dolor y el dominio neurobiológico del mismo es invariante. El significado de la música es básicamente intuición. La experiencia de enamorado no ha mutado en la especie humana, su expresión si en parte porque la sociedad crea normas en la expresión general de la emoción y su reconocimiento. La muerte propia es un suceso potencial complejo de asimilar. Usted puede crear un requiem sobre la muerte bajo el amparo de alguna divinidad, o bien, puede enmarcar la muerte en un contexto estético individualista y evolucionista. En cualquier caso morirá. El músico necesita del mensaje, la forma lo refina y potencia al mismo tiempo. ¿Por qué las nanas son tonalmente similares en todo el planeta?

La gramática aprendida de la música de Schoenberg añade capas de procesamiento extras a la experiencia musical primaria, la enriquece, aunque no logra extinguir el significado universal profundo, contenido que tomará como elemento primitivo constante. Bach escuchará un lamento claramente discernible entre de las complejidades armónicas del serialismo a la vez que otras expresiones apenas tendrán significado reconocible. La música tampoco no es un lenguaje privado. El lenguaje musical no crea la música.